domingo, 24 de julio de 2011

Antibióticos, terremotos, cigüeñas y loros.

¡Hola!
Hace exactamente catorce semanas me fui de vacaciones a Cataluña con mi pareja, para pasar la semana santa tranquilamente en una preciosa casita de Cambrils, y ahí empezó la "serie de catastróficas desdichas".
Resulta que me dio por beber agua del grifo. Parece algo inocente, pero resulta que no se debe beber agua del grifo en comunidades autónomas que no sean la tuya, ya que tu aparato digestivo puede no estar acostumbrado a las aguas foráneas y puedes sufrir una intoxicación...

3:00 del 19 de Abril: Antibióticos, parte 1.
Ahí estoy, muerta de dolores en urgencias de Cambrils, cuando por fin me hacen pasar. Después de un análisis rápido de orina, consulta de síntomas y medicamentos (en la que especifico que tomo píldoras anticonceptivas), etc, recibo de boca de un médico tartamudo y somnoliento la explicación de la intoxicación, una inyección de aún no sé muy bien qué y una receta de antibióticos. Me voy a casa por fin con mi pareja y al día siguiente mañana en casita y por la tarde paseo corto. Un día más y ya estoy lista, incluso un día más y hacemos una excursión a Barcelona e improvisamos una visita andandito desde La Sagrada Familia al Parque Güell (llevando yo zapatos de tacón, nunca más)...


(Aquí me tenéis delante de la catedral de Gaudí, sonriendo por no tener ni idea de la que se estaba liando dentro mía)

Total, que el viaje continúa perfectamente combinando pastillas anticonceptivas y antibióticos. Vuelvo a mi ciudad (Cartagena) y mi novio a la suya tan contentos, con la única preocupación de cuándo nos volvemos a ver.

23 de Abril al 20 de Mayo.
Durante éstos días va a pasar de todo. Una semana después de volver de vacaciones fallece un ser querido de mi novio (que en paz descanse, una vez más le envío mi pésame y mi cariño); me parto la cara por una beca (que consigo, yeah!); el día 11 estoy tranquilamente al teléfono con mi novio y de pronto se oye un leve "burrum-burrum". Mi silla tiembla, y el "burrum" no para. Terremoto. Le digo a mi pobre novio "¡Hay un terremoto!" y al poco se detiene sin mayor susto.
Al poco en la radio hay alarma de replica más fuerte, así que mi madre y yo cogemos al gato y salimos de casa, cogemos coche y nos largamos de la ciudad. En la radio se dice que efectivamente no pasa nada, la réplica no llega a Cartagena finalmente, y volvemos a casa. Nada más levantarme al día siguiente tengo unas náuseas asesinas, y mi madre lo achaca a los nervios del día anterior.

El colmo llega la semana del 20 de mayo. Tengo una comunión, el vestido comprado un mes antes, rojo y bonito, con unos taconazos negros, todo muy rollo pin-up.
Me paso la comunión rabiando por la goma de las medias y la "flojera" general, sin poder apenas mantenerme en pié y preguntándome por qué un té que me encanta, de pronto me da asco siquiera olerlo. Lo achaco a mi menstruación (algo irregular) y pienso que al día siguiente me llegará, porque ya me la he saltado un mes.
Al día siguiente lo único que llega es un ansia asesina por comerme una empanadilla, pero el periodo desde luego no. Evito comerme la empanadilla porque estoy a dieta, y por la tarde voy a una farmadia 24 horas y me compro un test de embarazo por pura paranoia. El básico de ClearBlue, de 8€.

Antibióticos, parte 2.
Total, que con la paranoia de que alguien en casa vea el logo del test, tiro caja, instrucciones y bolsa de la farmacia, entrando en mi casa con el test debajo de la manga de mi camiseta. Me lo hago. Creí recordar que había que dejar pasar 10 min, porque mi pareja y yo somos unos paranoicos clínicos y no es el primero que me hago.
Pasan los 10 min en los cuales estoy despreocupada, como otras veces, porque en el fondo sé que no es posible, que me he tomado las pastillas religiosamente. Vuelvo y miro el test.

(...)

Bloqueo. No me pongo nerviosa, ni contenta, ni nada más lejos de una estupefacción simple y pura. Cuando pasa el cortocircuito cerebral, el primer pensamiento es "no puede ser", "es un error". Me pongo a buscar la página de Clear Blue y leo que pasados los 10 minutos el reactivo puede hacer cosas raras y salir un falso positivo. Trato de relajarme el resto de la tarde, chateo tranquilamente con Linay diciendo chorradas... Y cuando ella se desconecta me vuelvo a quedar a solas con mis pensamientos, ya de noche, y naturalmente llega el pánico... Que se hace insostenible, así que cojo el teléfono y marco el móvil de mi pobre novio, llorando como una magdalena.
- ¿Dónde estás, Jaime?
- En casa de Luis, ¿estás bien?
- No. Tengo que contarte algo.
- Voy para casa.

El pobre vuela a casa y le digo lo que ha pasado. Creo que entró en estado de estupefacción idéntico al mío. Decido que no puede ser más que un falso positivo y que al día siguiente me haré otro.

Otro. Positivo. Pero sigo en fase de negación porque me parece absurdo e imposible. Incluso me parece más plausible estar sufriendo alguna enfermedad terrible, así que al día siguiente pido hora a una amiga ginecóloga, que me cuela y me hace una ecografía. Aún así, ese día mi novio y yo lloramos mucho pensando que no tenemos más alternativa que el aborto, el resto del día el pobre se sume en lo que podríamos definir como una ofuscación total.

En la consulta de mi amiga, ya en la silla y con el ecógrafo dentro, lo primero que oigo es un muy profesional "está vivo, el corazón late perfectamente" y noto una sensación parecida a cuando estás borracho como una rata y algo te quita la borrachera de un plumazo, ya sea un cubo de agua fría o un café sólo y ardiendo. Esa clase de impresión calurosa, invasiva y craneal. Me enseña la pantalla y veo una especie de coma que da coletazos. "Estás de siete semanas", me dice. De pronto me vuelvo una mente científica y digo "imposible, de cinco", y ella responde con la confianza que nos da los años: "entonces es grande como toda tu puñetera familia".



Me imprime la eco (arriba) y en algún momento de aquel estado zombie desaparezco de la silla de ginecología y aparezco en su despacho.
- ¿Qué ha pasado? -me pregunta, también extrañada, sabe que no soy de las que tiene un "desliz".
- Dios mío, no lo sé...
- Estás tomando las anticonceptivas, ¿no?
- Hasta ayer.
- ¿Ha fallado algún día?
- No.
- (...) ¿Te has tomado algún medicamento?
- Sí... -una especie de calor me llega a las mejillas, como si me hubiera enterado de que mi novio me la pega con mi mejor amiga, una especie de "tenía que haberlo visto venir"- Antibióticos... Me los recetaron en urgencias...
- ¿Dijiste que estabas tomando anticonceptivas?
- Sí.
- Te tocó el médico borde. Los antibióticos reducen las anticonceptivas. Poco, pero te ha tocado.

La conversación sigue, yo la vivo como debajo del agua, hasta que me dice:
- ¿Quieres abortar?
Y yo que estaba convencida de hacerlo, me quedo lívida, y repentinamente me echo a llorar desconsoladamente. Ella abre mucho los ojos y dice "¡Oye, oye, tranquila! ¡Que tienes tiempo para decidir, no me lo tienes que decir ahora!". Me calma un poco, me da pastillas de ácido fólico y vitaminas por si decidiera seguir adelante.

En la sala de espera está mi amiga Sandra, a la que le digo lo que hay. Me saca de mi estado de semi-infarto cerebral comentando una tontería que me hace reírme a carcajadas, algo así como que los chistes de Jaimito ahora cobran más "dimensión", no lo recuerdo muy bien. No pasan diez minutos cuando me llama el padre del "milagrito" al móvil y me pregunta qué me han dicho. Nada más oír lo del latido rompe a llorar (me contagia ipso-facto) y me dice que no podemos interrumpirlo, que sigamos adelante y que nos apañaremos como sea.

Con tanto culebrón, no sé muy bien como el día 25 llegué a poner la foto de la eco en mi facebook... No sé cómo de pronto estábamos contentísimos y echándole pecho a todo el asunto, pero el caso es que pasó, y sobrenaturalmente rápido.
Lo último que recuerdo de esa semana es quedarme parada delante de una pajarería mirando un periquito verde brillante, y Sandra diciendo "con lo que te gusta el verde, en vez de un bebé vas a tener un periquito como ese". Luego concluimos que lo mío era demasiado grande para ser un periquito, así que pasó a ser un loro.

1 comentario:

  1. Enhorabuena, me ha emocionado mucho la historia, es hermosa. Que todo salga bien :)

    (soy K1lgore, del deviant)

    Saludos.

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